Por qué las picaduras de mosquito son más grandes en unas personas que en otras

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Por qué las picaduras de mosquito son más grandes en unas personas que en otras

Si hay algo que a unos seres tan «enormes» como nosotros nos hace sufrir cuando salimos de la ciudad son los insectos en todas sus variantes: mosquitos, arañas, chinches, pulgas, garrapatas, y un largo etcétera. Los más comunes son los famosos mosquitos.

Estos pequeños seres nos pueden amargar las vacaciones, sobre todo si nos seleccionan como sus «víctimas». Como sabéis, hay muchos mitos en torno a ello, como eso de que «los mosquitos pican a los que tienen la sangre más dulce», pero no es así, pues en realidad estos insectos no son capaces de detectar nuestros niveles de glucosa en sangre, aunque sí otras cosas: el sudor, el CO2 (dióxido de carbono) que emitimos en la respiración, la temperatura humedad de nuestra piel. Así, las mosquitas, (que son las hembras en realidad las que pican), seleccionan a sus víctimas en función de determinados compuestos volátiles de nuestro olor corporal como ácido láctico, amoniaco y otros compuestos químicos. Podríamos decir que se sienten atraídas por nuestro «perfume corporal natural», que como todos sabemos se debe a sustancias que las bacterias de nuestra piel elaboran en función de los compuestos presentes en el sudor. Por eso, si que es cierto que si nos duchamos y eliminamos parte de estos compuestos de nuestra piel los mosquitos se sentirán menos atraídos por nosotros.

Cómo tratar las picaduras de mosquito

O mejor dicho, de mosquita. Cuando una mosquita nos pica, introduce bajo nuestra piel dos diminutos tubos: uno de ellos le sirve para sorber nuestra sangre, y el otro para inyectarnos una sustancia que evita que la sangre se coagule en la herida o en su trompa antes de haber terminado de sorber. Esa sustancia provoca que nuestro cuerpo libere histamina, una sustancia de nuestro sistema inmune que es la responsable de la inflamaciónpicor aparición de ronchas. Es decir, que todo lo que se produce tras una picadura, no es técnicamente culpa del mosquito, sino del cuerpo reaccionando a esa sustancia.

Esta es la causa, por tanto, de que no todos reaccionemos igual: algunos apenas muestran un bultito mientras que otros desarrollan ronchas y habones de varios centímetros, con ampollas incluso (culicosis bullosa).

Para tratar las picaduras de mosquito lo ideal es aplicar frío local para controlar la inflamación, aunque también podemos tomar algún antihistamínico oral y aplicar alguna crema con corticoide tópico y antibiótico, especialmente si nos hemos rascado porque habremos provocado pequeñas heridas con las uñas que se pueden sobreinfectar.

¿Es una picadura de araña o de mosquito?

Las picaduras de araña suelen ser inocuas, y manejables como las de mosquito. Solo algunos tipos de arañas tienen una especie de «colmillos» (ya que no pican, sino que muerden) lo suficientemente largos como para atravesar la piel humana. Pueden tener, además, un veneno lo suficientemente fuerte como para dañar al ser humano. Cumplen estas dos características tres tipos de araña: la viuda negra, la araña marrón o de los rincones y la tarántula europea.

En general, son menos frecuentes en España que en EEUU y si nos pican lo vamos a reconocer rápido porque la zona de piel se necrosará, la picadura será mucho más aparatosa y precisará atención en urgencias, no en casa.

Las chinches, las «estrellas» del verano

Sí, las chinches son uno de los grandes protagonistas del verano, sobre todo entre los peregrinos o montañeros. Noticias como las de hace varios veranos cuando una plaga de chinches se extendió por el Camino de Santiago Francés obligando a cerrar algunos albergues e incluso hoteles, son más que comunes, pero no solo en sitios de montaña, también en ciudades, como Nueva York, cuyos hoteles, hasta los de más alto nivel, son famosos por los temidos «bed bugs».

Y es que las chinches, que tienen el tamaño de una semilla de manzana, son transportadas por los peregrinos en su ropa, mochilas y calzado, y una vez que se instalan en albergues y hoteles son difíciles de eliminar. Se esconden en los colchones o en las ranuras de las puertas durante el día y salen por la noche a picarnos, cuando estamos dormidos, en zonas de la piel expuestas. Su picotazo produce una reacción alérgica que se manifiesta en forma de habones y un fuerte picor.

El picor que producen las chinches es insoportable y sus picaduras son características porque tienen un punto central y son agrupadas o lineales. Deshacerse de ellas no es tan fácil pues los chinches desarrollan resistencias a los repelentes e insecticidas, y normalmente hace falta ayuda profesional. Pero lo más importante es intentar como sea no llevárnoslas a casa como polizón en la maleta. Por eso es aconsejable que laves y pases por la secadora (estos insectos mueren a partir de los 48ºC durante aproximadamente 15/30 minutos) toda la ropa, calzado y accesorios que que puedas. Lo que no, revísalo cuidadosamente y échale un insecticida para ácaros que mate chinches.

fuente: abc