Mi mamá y el sexo | ¿Educación sexual para los niños?

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Mi mamá y el sexo | ¿Educación sexual para los niños?

Antes de que quiera quemar esta columna en leña verde, le pido que recuerde la siguiente frase: “Sexualidad es más que sexo”. Esto significa que la sexualidad de las personas tiene otras dimensiones y no solo la erótica. Así que si quiere saber “¿qué diantres les enseñan a los niños en esas clases de educación sexual?” —pero no se atreve a preguntar—, entonces debe seguir leyendo.

Cada educador sexual tendrá su propio estilo para dar sus clases a los menores, pero en general el temario es muy similar. A los niños se les enseña sobre cómo construir amistades saludables y se les dan herramientas para prevenir situaciones de abuso infantil.

Por ejemplo, es fundamental que los niños aprendan a decir “no” como regla básica de consentimiento para que hagan amistades saludables. Esos “amigos” abusivos que nos lastiman, realmente no son amigos. Al saber decir “no” también aprenden a usar su voz para prevenir y denunciar situaciones de cualquier tipo de abuso.

En los talleres de educación sexual infantil para primera infancia, es decir, para los más pollos, los más pequeñitos que van en preescolar, es muy importante que aprendan los nombres correctos de los genitales. Eso es importante por varias razones. Cuando le damos sobrenombres a la vulva y al pene, mandamos un mensaje equivocado y quizá negativo. No le ponemos “apodo” a los ojos o a las manos, así que a los genitales debemos nombrarlos con la misma naturalidad.

El área genital es muy sensible y si a todo le llamamos “colita”, cuando la niña dice “me arde mi colita”, hay que saber si le duele la vulva o el orificio urinario o el ano. Así que nombrar a esas partes sin tabú facilita que los niños expliquen mejor lo que sienten. Esto, sumado a que será más sencillo enseñarles sobre la higiene correcta de sus genitales.

Si a usted, como padre o madre, le da pena decir “pene” y “vulva” puede ponerse, solo, frente al espejo hasta que deje de ruborizarse. Inténtelo. A los niños hay que decirles que no deben permitir que nadie les toque los genitales o se los muestre, pero si usted siente vergüenza de verbalizar algo así, no generará ninguna confianza en el menor, lo cual es muy importante para crear ambientes de denuncia.

Julia Borbolla es creadora del Proyecto Antenas, una herramienta interactiva que identifica situaciones de abuso sexual y violencia doméstica en los niños. Además, cuenta con un programa educativo denominado “Escudo de Dignidad” que enseña a los niños a denunciar cuando son víctimas de golpes, ofensas e insultos o violencia sexual, entendiendo ésta última como aquellas situaciones en que los niños son obligados a tocar los genitales de un adulto o son tocados por un agresor.

En el Escudo de Dignidad se habla de las agresiones como “trastadas”. Es genial lo que propuso Borbolla, porque al hablar de “trastadas” traducimos al lenguaje infantil —de manera directa y fácil de entender—, todos esos abusos que no están bien.

También se cataloga como agresión sexual el forzar a los niños a ver pornografía o cuando un mayor se desnuda para exhibir conductas eróticas frente a un menor. Todo aquello que provoque un despertar “violento” del menor hacia la sexualidad es una “trastada”. Un menor de dos o tres años diría: ¡Está mal! ¡No se hace!

De hecho, estas lecciones para prevenir abuso sexual se pueden impartir desde los dos años de edad. Y, como ya habrá advertido, el material es adecuado a la edad de los pequeños, sin perturbarlos, pues precisamente lo que se busca es que tengan un despertar sexual adecuado a sus etapas de desarrollo.

No le dé pena hablar de educación sexual infantil. Es más, en la escuela a la que acuden sus hijos, pregunte si los maestros están capacitados en este tema.

Fuente: EL SOL DE MÉXICO